Alumna e investigadora del IIBM ganan beca CELFI y asisten a curso en Buenos Aires

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María Emilia Frésard y Javiera Cortés son las dos jóvenes de 24 y 25 años que ganaron una de las 25 becas completas que entrega el Centro Latinoamericano de Formación Interdisciplinaria de Argentina (CELFI) para viajar a Buenos Aires a participar del curso “A systems approach to biology”, que organizó dicha institución en conjunto con la Universidad de Buenos Aires.

CELFI es un programa dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, y que nace con el fin de impulsar la formación de científicos tanto en Argentina como en Latinoamérica. Es en este marco que entrega financiamiento a estudiantes de diversas especialidades para participar de cursos y conferencias organizadas por los múltiples centros que componen CELFI.

María Emilia fue una de las beneficiadas. Egresada de Ingeniería civil en Biotecnología y hoy estudiante del Magíster en Ciencias de la Ingeniería, postuló a la beca guiada por la profesora María Rodríguez del Instituto de Ingeniería Biológica y Médica de la UC (IIBM). Junto a Javiera, química farmacéutica e investigadora de uno de los proyectos Fondecyt que lidera la misma académica, viajaron a la capital trasandina para asistir a las clases que se extendieron entre el 11 y el 22 de junio.

“A diferencia de otros cursos, éste en particular se caracterizó por abarcar una amplia variedad de enfoques para resolver problemas de sistemas biológicos, que van desde la matemática pura y la programación, hasta la biología molecular y genética”, describe Javiera.

El programa de estudios estuvo protagonizado por las exposiciones de los académicos Stanislav Shvarstman, del Departamento de Ingeniería Química y Biológica en la Universidad de Princeton, y Jeremy Gunawardena, del Departamento de Biología de Sistemas de la Universidad de Harvard.  

Aquella fue una de las causas que las instó a ambas a postular a esta instancia. “Me motivó la oportunidad de aprender y conocer el trabajo de otros investigadores, así como también exponer mi trabajo para obtener un feedback que me pueda ser útil en el futuro. Además, la posibilidad de conocer la labor y aprender de los reconocidos profesores”, afirma la investigadora sobre su paso por el curso.

“Ha sido una gran experiencia de aprendizaje que me ha permitido conocer otros enfoques de la biología de sistemas y otras culturas e investigaciones en Latinoamérica. Además, he podido conocer algo de la ciudad”, agrega.


Una experiencia desafiante


Por su parte, María Emilia hace hincapié en el alto nivel del curso y en que esta instancia le permitió nutrirse del de sus pares argentinos y también de aquellos proveniente de otras partes del globo. 
“Nunca había ido a este tipo de cursos fuera del país, por lo que no sabía bien a qué atenerme. Sin embargo, ha sido todo muy grato. Las clases son de un muy buen nivel, lo que implica un ritmo importante”, relata.

“Es una experiencia que te aporta en todo sentido. Además del ámbito académico y del tema mismo relacionado con el curso (…) entrega un conocimiento de las personas, de los compañeros, de cómo funcionan las cosas en otros países, de la importancia de la disciplina en ese lugar, de las diferencias, de las cosas que hay que mejorar en Chile, o de las que Chile tiene ventajas”, enfatiza.

Sin embargo, añade que como toda experiencia, ésta no ha estado exenta de obstáculos. “La principal dificultad, en mi caso, ha sido que una parte de los temas no tiene nada que ver con lo que hago, por lo que he ido aprendiendo en las clases o lecturas que nos dejan los profesores (…)  De todas maneras, se ha convertido más en un desafío que en una dificultad”, asevera.

Pese a las dificultades, ambas coinciden en que esta experiencia les ha permitido ver más allá y desarrollar aún mejor sus propias investigaciones. Por ello, aconsejan a otros aprovechar estas oportunidades. “Les recomiendo 100% que postulen a este tipo de becas, sin dudas es una instancia donde se puede aprender mucho, no sólo de la disciplina en sí, si no también sobre el trabajo de otras personas y también obtener un feedback sobre el propio trabajo”, afirma Javiera.

María Emilia se suma a ese llamado: “Yo les diría que si se les presenta la oportunidad de tomar este tipo de cursos, lo hagan sin pensarlo. Independiente del tiempo que toma y que obviamente hay que organizarse, vale la pena, en todo sentido. Solo van a ganar, van a crecer y aprender, van a poder ampliar sus visiones y conocer más de lo que hacen y les apasiona”.