Alumnos viajan a Reino Unido y participan de programa de biomedicina en el Imperial College London

Por cuatro semanas un grupo de seis estudiantes del Instituto de Ingeniería Biológica y Médica (IIBM) participó de la última versión del programa Revolutions in Biomedicine realizado por el Imperial College London, en Reino Unido.

La instancia, que se llevó a cabo entre el 2 y 27 de julio pasado, consiste en una escuela de verano en las que se ofrece a los alumnos diversos cursos con sesiones interactivas, un mini laboratorio y conferencias magistrales, en las que se exploran diferentes investigaciones y técnicas de última tecnología relacionadas a la biomedicina. El programa está dedicado para mayores de 18 años, estudiantes de pregrado o recién graduados con títulos relacionados con la biociencia.

Descubrir nuevos horizontes

Martín Legues de 22 años, estudiante de Ingeniería civil y quien se encuentra cursando el Major de Ingeniería Biológica en el IIBM, fue uno de los participantes. Según relata, conoció el programa gracias a un correo enviado por el IIBM donde se incentivaba a los jóvenes a postular a esta oportunidad y, junto a un amigo, se sintieron atraídos. Asegura que lo que más lo motivó fue “la impronta de descubrir nuevos horizontes” y definir sus intereses.

Martin Legues (22), estudiante de Major Ingeniería Biológica.
Martin Legues (22), estudiante de Major Ingeniería Biológica.

“Ha sido genial”, enfatiza sobre su paso por el curso. “Poder vivir y estudiar junto a otros alumnos de tantas otras partes del mundo es lo que muchas veces enriquece la mismísima experiencia del programa. Poder derribar preconcepciones que uno tiene de cómo funcionan las cosas en otros países, entender dificultades que tienen investigadores en todas partes del mundo, etc.”, explica.

¿Cuál ha sido la principal dificultad a la que te has enfrentado?

– “Al principio, un poco el idioma, pero rápidamente lo resuelves. Te das cuenta que un gran porcentaje de los otros 60 participantes tampoco tiene inglés como lengua materna. Otra dificultad que se pasa con el tiempo es el acostumbrarse al horario de verano. Es un poco desconcertante pasar del invierno en Chile, con mayoría de horas oscuras, a un lugar donde amanece a las 4:30.  Esto sumado al jetlag. Pero aparte de eso, nada más ha sido un problema tan terrible”.

¿Qué es lo que más destacas del programa?

“Las key note lecture, actividades que se realizaron una por semana y que consistían básicamente en charlas con un contenido de alto interés (…) Luego de desarrollarse ésta, se llevaba a cabo un cóctel acotado donde se podían preguntar todas las dudas y apreciaciones de la presentación. Muchas veces las conversaciones con un vaso y comida en mano fueron más inspiradoras. Siempre se podía preguntar un poquito más, ese poquito que le interesa a uno”.

¿Qué es lo que más valoras de la experiencia de asistir a cursos de este tipo en el extranjero?

“Definitivamente la posibilidad de poder generar redes con otros alumnos. En el mismo curso uno se encuentra con otras personas en las que confluye en intereses posteriores de investigación. Además, permite trabajar con estudiantes de otras carreras, como bioquímica y medicina, lo que muchas veces el mismo Instituto quiere inspirar. Para solucionar un problema, siempre hay que mirarlo desde varios ángulos para llegar a la mejor solución”.

¿Qué recomendación le enviarías a otros estudiantes que también están pensando en optar por estas iniciativas?

“Siempre estar atento a todas las oportunidades que pueden surgir y no tener miedo a postular (…) Si tienen la posibilidad de poder hacerlo, háganlo. Y como recordatorio para la vida, siempre prestarle atención a los correos que lleguen a su buzón del mail, porque nunca se sabe qué tipo de oportunidad ahí les espera”.